¿Qué es la poda apical y cómo realizarla?

Weedo
Weedo | Co-CIO
26/10/2020 | Actualizado: 19/07/2021 26/10/2020
0 | 0 0 valoraciones
2210
¿Qué es la poda apical y cómo realizarla?
Compartir:

La poda y el doblado en las plantas de cannabis, es una técnica que ayuda a controlar y guiar el crecimiento de las mismas, para adaptarse a las condiciones del tipo de cultivo realizado. Al podar el brote principal de la marihuana, se genera una distribución de las hormonas de crecimiento hacia el resto de ramas. Con ello conseguimos plantas con un mayor desarrollo de las ramas laterales y un menor crecimiento en altura.

En concreto, las auxinas, son una de las hormonas con mayor implicación en el crecimiento de las plantas. Al aumentar la concentración de auxinas en los brotes laterales se estimula el desarrollo de estos brotes secundarios.

Diferencias entre la poda y el doblado

El doblado de las ramas, o de las puntas de las mismas, para guiar el crecimiento de las plantas, también afecta al balance hormonal de las mismas, aunque de forma menos acentuada que en la poda. Doblar un brote, ayuda a mantener controlado el desarrollo en altura, al mismo tiempo que propicia que la luz llegue mejor a las zonas medias y bajas de las plantas. Esto puede ser muy útil, para evitar que nuestra querida marihuana sea vista desde el exterior por los vecinos curiosos, así como por otros personajes de la autoridad pública, menos curiosos, pero bastante más fastidiosos.

Pero antes de explicar cómo realizar la poda apical, vamos a introducir los principales tipos de poda que se pueden realizar a las plantas de cannabis.

Tipos de poda

  • Doblado de ramas

  • Poda de los ápices o apical

  • Supercropping o superproducción

  • Técnica FIM

  • Podar todas las ramas excepto las cuatro principales

  • Poda de raíces

El doblado difiere de la poda, en que no se corta ningún brote, si no que se fuerza a las ramas a doblarse en horizontal hacia el exterior y el suelo, de modo que el crecimiento en altura se detiene. Esta técnica permite que una mayor cantidad de luz penetre en las zonas bajas, aumentando la producción en estas áreas.

Al mismo tiempo, con el doblado también se inhibe el efecto de las hormonas que inhiben el crecimiento. Como consecuencia, los cogollos de las zonas bajas se orientan hacia la luz y crecen mucho más.

El doblado

El doblado de los brotes jóvenes es bastante más fácil que con las ramas viejas, al ser éstas menos flexibles.  Otra ventaja de la técnica del doblado, es que las plantas son más discretas y difíciles de detectar en cultivos de exterior y guerrilla.

Para realizarla, simplemente hay que orientar la rama hacia el lugar deseado y sujetar con alambre recubierto o por cualquier otro método. Asegurándose siempre de no apretar demasiado, para no estrangular el tallo y pueda seguir creciendo.

La poda apical

La poda apical, consiste en cortar las puntas o ápices de las ramas para provocar que las yemas inferiores se desarrollen con mucha más fuerza. Este método es uno de los favoritos por los cultivadores, porque consigue que el tallo principal pierda su dominancia apical y las hormonas de crecimiento se distribuyan por el resto de brotes.

Al utilizar la poda apical conseguimos que cada rama podada se divida en dos, de modo que ya no solo exista un único brote principal, si no que todos las ramas de la planta tienen el mismo potencial de crecimiento. El principal motivo de utilizar esta técnica, es que con la poda apical, se consiguen plantas más compactas y homogéneas, pero con menor crecimiento en altura.

El supercropping

El supercropping es un método de poda que consiste en pellizcar los brotes, unos centímetros por debajo del ápice, pero sin llegar a cortarlos, de forma que quedarán quebrados hacia abajo o algún lateral.

Al igual que en la poda apical, se estimula la distribución de las auxinas y otras hormonas hacia las ramas secundarias y los brotes bajos. Los defensores de esta técnica, argumentan que al causar estrés en las plantas mediante el supercropping, se consigue una mayor producción de resina y un desarrollo y maduración más rápida de los cogollos.

Ante una situación de estrés prolongado, la planta interpreta que se aproxima el final de su ciclo vital, y centra toda su energía en formar y madurar los cogollos, con el objetivo de conseguir reproducirse. Esta técnica resulta un tanto arriesgada para los cultivadores no expertos, porque corremos el riesgo de perder parte de la producción por estresar en demasía a las plantas.

La técnica F.I.M

Esta técnica se hizo muy famosa entre los cultivadores, a raíz de ser descubierta de forma casual por un experimentado criador de marihuana estadounidense. Cuenta la historia, que el descubridor, cometió un fallo a la hora de realizar la poda apical, de modo que no cortó el brote entero por el lugar idóneo.

Al darse cuenta exclamó: “fuck I missed” (FIM) que significa: “joder fallé”. De lo que no era consciente, es de que acababa de crear una técnica de poda que revolucionó el cultivo de marihuana en los años siguientes.

En esencia, la poda FIM consiste en dejar un 10% de la base del brote sin podar, en lugar de podar toda la yema apical de dicho brote. El resultado es una planta con múltiples ramificaciones, y con una producción mucho mayor en las yemas apicales, realizando una sola poda.

La poda dejando solo las 4 ramas principales

Este tipo de poda consiste en eliminar el tallo central justo por encima de las cuatro ramas más bajas. Al quitar esta guía central (meristemo) las hormonas se concentran en el resto de ramas restantes, consiguiendo unos cogollos mucho más densos y pesados.

Se recomienda inducir la floración cambiando el fotoperiodo, cuando las plantas tengan aproximadamente 30 cm de altura, para evitar que las ramas laterales se espiguen demasiado.

El corte del tallo principal debe realizarse en plantas con al menos 3 pares de nudos, cortando justo por encima del último nudo, quedando dos pares de nudos, que darán lugar a las 4 ramas principales. No siendo aconsejable cortar hojas de las ramas laterales, para que puedan seguir absorbiendo energía y metabolizando los nutrientes con la máxima eficiencia.

La poda de raíces

Es un procedimiento utilizado para revitalizar plantas que permanezcan mucho tiempo en los mismos maceteros, así conseguimos regenerar el sistema radicular porque dispone de tierra y espacio nuevos para seguir desarrollándose.

Este método ralentiza el crecimiento y hace que se alargue unos días la cosecha, sin embargo, es útil para rejuvenecer a las plantas y conseguir que estén más sanas, al mismo tiempo que se controla el crecimiento para que sean más manejables.

La poda de raíces suele emplearse para mantener plantas madre, en óptimas condiciones, cuando las raíces ya hayan colonizado todo el sustrato y no pueden expandirse más.


¿Cómo hacer la poda en las plantas de marihuana?

Para llevar a cabo la poda apical, debemos esperar a que la planta haya desarrollado al menos 3 nudos, esto ocurrirá a partir de los 20 o 30 días de crecimiento. A partir de que la planta adquiere este tamaño, está preparada para sobrellevar el estrés causado por la poda.

En la poda apical, se suele realizar un corte limpio, por encima del tercer nudo, con lo que se consiguen tres ramas que se dividen en 2 brazos en forma de “Y” cada una.

A la hora de realizar los cortes, debemos ser extremadamente cuidadosos, para intentar que la planta sufra el estrés mínimo. Para ello, los cortes deben ser lo más limpios posibles y en ángulo de 45º para evitar la condensación excesiva de humedad en la superficie del corte.

Lo más recomendable para evitar infecciones y minimizar el estrés, es utilizar una pasta selladora específica para plantas, u otro sistema (más o menos casero) para proteger la herida causada en el tallo, hasta que cicatrice.

Hay que tener en cuenta, que no todas las variedades, ni todas las plantas reaccionan igual a la poda apical. Por eso, siempre recomendamos informarse bien antes de comenzar a cortar, si no estamos seguros de la tolerancia de nuestra variedad a la poda. Un ejemplo de genética que no responde demasiado bien a ser podada es la afamada Chronic.


Precauciones a tener en cuenta en la poda del cannabis

Es muy importante lavarse bien las manos y utilizar siempre instrumentos limpios, para evitar la introducción de patógenos, hongos y bacterias en el cultivo. Lavar las tijeras y cuchillas con alcohol es un buen método para mantener alejados posibles problemas.

Realizar los cortes en ángulo de 45º ayuda a evitar que la humedad se concentre en las heridas, dificultando la aparición de hongos.

En contra de la creencia popular, nunca se deben podar las hojas grandes, puesto que son indispensables para captar mayor cantidad de luz y producir la energía que necesitan para desarrollarse. Quitar las hojas grandes hará que la cosecha se retrase en el tiempo y disminuya en cantidad.

Solo se deben podar las hojas muertas o que estén dañadas en un 50% o más.


Weedo consejos

Para Weedo, la técnica de la poda del cannabis ofrece muchas ventajas, en determinadas condiciones. Sin embargo, no siempre es recomendable o necesario realizar una poda, por ejemplo si cultivamos en interior a partir de esquejes, la mayoría de cultivadores exitosos no realiza ninguna poda.

Los esquejes de tamaño mediano y pequeño (entre 60 y 90 cm) se suelen cultivar en contenedores muy cerca los unos de los otros para aprovechar mejor el espacio. El desarrollo de estos esquejes es poco ramificado, y por norma general, suelen concentrar toda la producción en el brote principal.

Esto da lugar a plantas con pocas hojas grandes y un tallo central bien desarrollado, que será el que nos brinde los cogollos más productivos.

Una poda apical bien realizada, nunca disminuirá la cosecha obtenida, ni la calidad de la misma, las “porras” serán algo más pequeñas que la del tallo principal, pero las habrá en mayor cantidad que si no se realiza la poda.

Os animamos a intentarlo y recordar que estamos a vuestra disposición para resolver cualquier duda cannabica.

¡Salud y buenos humos!

 

 

0 comentarios

Escribe un comentario

¿Qué te ha parecido?

He leído y acepto la política de privacidad