Hoy os vamos a exponer las necesidades nutricionales de la marihuana durante la etapa de crecimiento, y los mejores fertilizantes, estimuladores y suplementos para cubrir estas necesidades específicas de nuestra amada planta.

Macronutrientes y micronutrientes

Las sustancias que las plantas necesitan se suelen clasificar en macronutrientes y micronutrientes. Los macronutrientes son aquellos que la planta consume en mayor cantidad, y que son esenciales para su desarrollo. Aquí se incluye el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Potasio (K). La mayoría de fertilizantes comerciales, reflejan en su etiqueta la proporción que contienen de cada uno de estos macronutrientes. Por ejemplo; NPK 4 - 2 - 1 indica que contiene 4 partes de Nitrógeno, 2 partes de Fósforo y 1 parte de Potasio, por unidad de medida.

Los micronutrientes son aquellos, que a pesar de ser utilizados en menor cantidad, cumplen funciones importantísimas para el correcto desarrollo de las plantas. Por ejemplo ayudan a que el resto de nutrientes esenciales sean asimilados mejor, e intervienen en numerosos procesos celulares y de sintetización enzimática. Algunos de los micronutrientes más importantes son: Calcio, Magnesio, Silicio, Manganeso, Zinc, Boro, Azufre.

Durante la etapa de crecimiento del cannabis, las plantas necesitan, un aporte extra de nitrógeno (N) y algo de potasio (K). Esta etapa suele durar de 2 semanas a 1 mes en interior, y 2 o 3 meses, según las variedades y el clima, si se cultiva en exterior.

La mayoría de sustratos comerciales de calidad contienen nutrientes necesarios para la primera semana o 10 días del periodo de crecimiento del cannabis. No siendo necesario añadir ningún fertilizante durante estos primeros días de vida de la planta. Si se quiere potenciar el desarrollo radicular, se puede añadir algún enraizante como Rootfast o Bio Rhizotonic, a dosis bajas.

Los complejos de microorganismos, cada vez más utilizados en agricultura cannábica ecológica, contienen bacterias, levaduras, aminoácidos y hongos micorrizas, muy beneficiosos para la vida del suelo. Rizomic, Tucán, Vodoo Juice, o Tarántula son algunos ejemplos de productos comerciales que contienen estos microorganismos que se desarrollan en simbiosis con las raíces de las plantas, potenciando:

- El enraizamiento, la floración y la germinación.

- Mejoran el sustrato, regulando el equilibrio físico - químico y biológico del suelo.

- Previenen el desarrollo de otras bacterias y hongos perjudiciales para las plantas.

- Mejoran la salud de la planta y disminuyen la aplicación de insecticidas.

- Ayudan a fijar el nitrógeno y otros elementos en el suelo.

Aumentan la producción final.

¿Con qué frecuencia se debe añadir fertilizante en el agua de riego?

Transcurridos unos 10 días desde la germinación, se puede comenzar a añadir algún fertilizante de crecimiento, orgánico o inorgánico, según vuestras preferencias. Es aconsejable empezar siempre con la dosis mínima, e ir aumentando a medida que crecen las plantas.

Nuestra recomendación, para obtener cogollos de mejor sabor y más saludables, es optar siempre por fertilizantes biológicos como; Bio Vega (Canna), Bio Grow (Biobizz), Medi-One (Green Planet), Iguana Juice Grow (Advanced Nutrients) y Organic Grow (B.A.C).

Si optáis por los fertilizantes de origen mineral, también existen numerosas opciones de alta calidad, en el mercado. Algunos ejemplos son: Terra Vega (Canna), Connoisseur Grow (Advanced Nutrients), Terra Leaves (Atami) o Hydro Vega (Canna)

Como norma general, se debe alternar un riego con fertilizante y uno con agua sola, durante el crecimiento de la planta. Es decir, si en un riego hemos abonado, en el siguiente regaremos sólo con agua. Si aplicamos fertilizantes en cada riego, corremos el riesgo de sobrefertilizar nuestras plantas.

Otro aspecto importante que debéis tener en cuenta, es aplicar la suficiente cantidad de agua en cada maceta, para que se produzca un poco drenaje por el fondo. De este modo evitamos la acumulación de sales de nutrientes no asimilados por la planta en el sustrato.

La importancia de medir el pH y la conductividad eléctrica del agua

Algunos cultivadores noveles pasan por alto la importancia de medir la acidez y la electroconductividad del agua de riego, pesar de ser uno de los parámetros fundamentales que determinarán el éxito o fracaso de la cosecha.

Estos dos indicadores nos dan una medida de la cantidad de nutrientes disponibles en la solución de riego, así como su disponibilidad para la planta.

El pH nos indica la acidez del agua de riego. Para que los nutrientes sean asimilables por el cannabis el pH debe encontrarse en un rango entre 5.5 y 6.8 (obteniendo siempre esta medida, después de añadir todos los fertilizantes al agua). Si el rango de pH del agua de riego no es el adecuado, se dificulta la solubilidad de los nutrientes, hasta el punto que las plantas son incapaz de captarlos. Esto se traduce en carencias nutricionales, que darán lugar a plantas mal desarrolladas y con escasa producción.

En vuestro grow shop más cercano o tienda de jardinería, podréis encontrar medidores de pH por escalas de color a precios muy económicos. Así como medidores de pH electrónicos.

La electroconductividad (E.C) es una medida de la cantidad de sales (nutrientes) disueltas en una solución de riego. Se basa en la capacidad que tienen los diferentes elementos químicos para tranasportar la electricidad, de forma que, a mayor concentración de nutrientes, mayor E.C.

De esta forma podemos saber con exactitud la cantidad de nutrientes que tiene nuestra solución de riego, utilizando medidores de E.C. electrónicos. Normalmente se recomienda una E.C de 0.5 a 0.8 mS/cm en la primera etapa de crecimiento. Esto significa que podremos añadir nutrientes al agua de riego, hasta que alcancemos un valor de 0.8.

¿Se puede utilizar agua del grifo para regar la marihuana?

La calidad del agua del grifo es diferente en cada región o país, se suele distinguir entre aguas duras (con muchas elementos disueltos) y aguas blandas (con baja concentración de microelementos). Las aguas duras son las menos recomendadas para el cultivo de cannabis, porque poseen gran concentración de sales como el sodio, que no son bien toleradas por la planta de cannabis. Este hecho hace que podamos añadir menos nutrientes en el riego, porque el agua ya posee una conductividad eléctrica bastante elevada. Corriendo el riesgo de sobrefertilizar y saturar el sustrato. Por este motivo, recomendamos, utilizar agua de ósmosis inversa o agua embotellada cuando se añada algún fertilizante, si vivís en una zona con agua dura. De este modo os será más fácil aportar a la planta todos los nutrientes que necesita, sin superar los valores máximos de conductividad eléctrica del agua de riego.