Este periodo es el más importante en el cultivo de cannabis, en él se desarrollarán y madurarán las flores agrupadas en racimos, llamados cogollos.

Cuando las plantas comienzan a formar las primeras flores, el crecimiento en altura se vuelve más lento, centrando toda su energía en la producción de flores y nuevas yemas. En estos momentos tus plantas son más sensibles y debemos proporcionar nutrientes y cuidados específicos para esta etapa. Todo lo que suceda durante esta fase, será determinante para la calidad de la cosecha final.

El ciclo completo de la floración tiene una duración de entre 7 y 9 semanas, dependiendo de las variedades cultivadas. Las variedades con predominancia sativa suelen necesitar un ciclo más largo. La floración se puede subdividir en 4 subetapas: prefloración, inicio de la floración, floración avanzada y maduración.

Diferentes etapas del periodo de floración de tus plantas de marihuana

1. Pre floración

En los cultivos en interior, esta fase comienza cuando se cambia el ciclo lumínico a 12 horas de oscuridad y 12 horas de luz, y tiene una duración de 1 a 2 semanas. La marihuana es una especie fotodependiente, es decir, comienza a florecer cuando detecta que los días comienzan a acortarse. En exterior, esto suele ocurrir a partir del solsticio de verano, que marca el día con más horas de luz del año.

Se trata de una fase de transición en la que las plantas todavía continúan creciendo, pudiendo llegar a doblar o incluso triplicar su tamaño durante este tiempo.

Algunos cultivadores en interior, recomiendan cambiar el ciclo lumínico gradualmente, imitando el proceso natural que se da en exterior. Otros sin embargo, prefieren hacerlo de golpe, para inducir una pre floración más rápida y obtener plantas más compactas. En cualquier caso, es fundamental, que una vez establecido el ciclo 12/12 no se produzca ninguna alteración del mismo durante toda la floración. El estrés lumínico puede retrasar la floración e incluso propiciar la aparición de alguna flor macho o hermafrodita.

Al igual que durante el crecimiento, es importante, que todos los parámetros de temperatura, humedad y necesidades nutricionales, se adapten lo más posible a las requerimientos de las plantas. Cualquier carencia o situación de estrés durante este periodo, puede traducirse en una disminución de la producción de la marihuana.

Los fertilizantes de crecimiento, se pueden seguir utilizando durante la primera y segunda semana de esta fase, para cubrir las necesidades, sobre todo de nitrógeno, de las plantas. Al mismo tiempo, podemos introducir algún inductor de floración como B´CUZZ Bloom Stimulator o CANNA Boost Accelerator, que propician la formación de nuevas flores y ayudan a disminuir la distancia internodal.

2. Inicio de la floración

A partir de la segunda y tercera semana, comienzan a aparecer las primeras flores del cannabis, es el momento de comenzar a utilizar nutrientes específicos para la floración. Así como de cambiar la bombilla de crecimiento por una de floración o mixta. Cuanto mayor sea la calidad de vuestro equipo de iluminación, mayor será el rendimiento del cultivo.

Si se cultiva utilizando semillas regulares, no feminizadas, o semillas que hemos obtenido de algún cogollo, es muy importante inspeccionar muy bien todas las plantas para asegurarnos de retirar los machos. De no retirarlos, acabarán polinizando a las hembras de alrededor dando lugar a una cosecha llena de semillas y restando calidad, resina y sabor final de los cogollos.

Recordamos que solo las las plantas de cannabis femeninas producen cogollos, si queréis aseguraros de obtener plantas hembra, las semillas feminizadas son la opción ideal.

Durante las semanas 3 y 4 los pistilos comienzan a agruparse,formando los cogollos, en los entrenudos y las yemas apicales de la planta. El crecimiento en altura se ralentiza, y las plantas se centran en la formación y engorde de las flores. Es importante vigilar la salud de las plantas para que no sufran ninguna carencia o ataque de plagas u hongos. Un buen abono base de floración sumado a un cocktail rico en carbohidratos aportarán la energía extra que necesitan en esta fase.

3. Floración avanzada

Entre la 4ª y 6ª semanas de floración, la formación de nuevos pistilos disminuye, y casi toda la energía de la planta se destina al engorde y crecimiento en tamaño de los cogollos ya bien formados. Los pistilos blancos, serán cada vez más gruesos y los cogollos empezarán a producir resina y terpenos, responsables del olor.

Dependiendo de las variedades, el aroma puede ser muy intenso y penetrante en todo el entorno, por lo que debemos ser cuidadosos para no llamar la atención de todo el vecindario. Para ello se debe prestar atención a que el filtro de carbón funciona perfectamente, y el espacio de cultivo interior no tenga fugas de aire o luz, por donde podría salir el aire sin filtrar.

4. Maduración

Las dos últimas semanas de floración, todos los cogollos están perfectamente formados y los pistilos comenzarán a pasar del color blanco a marrón. Los tricomas o glándulas de resina también cambiarán su color al tiempo que maduran los cogollos. Sabremos que ha llegado el momento óptimo para la cosecha, cuando la mayoría de los tricomas pasen de color blanco lechoso a color ámbar.

Durante la 7ª y 8ª semana se debe dejar de fertilizar las plantas y recomendamos regar solo con agua abundante, hasta que drene por el fondo del macetero. De este modo se realiza un lavado de raíces, que elimina el exceso de nutrientes acumulados en el sustrato y que la planta ya no utilizará. Dando como resultado cogollos más sabrosos y sin restos químicos.

Weedo consejos

1. No realizar podas extremas y quitar solo las hojas dañadas o muertas

Las hojas son las encargadas de captar la energía lumínica y utilizarla para metabolizar los nutrientes absorbidos por las raíces. Durante la floración las plantas necesitan toda la energía posible para expresar su máximo potencial.

2. Mantener una humedad relativa en torno al 45%

Un exceso de humedad puede causar la aparición de hongos como la botrytis o el oídio, capaces de podrir los cogollos y arruinar todo el cultivo. Existen diferentes tipos de deshumidificadores muy útiles para reducir la humedad ambiental.

3. Utilizar siempre sistemas de eliminación de olores

Los filtros de carbón, los equipos generadores de ozono, así como los neutralizadores de olor, son algunas de las mejores opciones, para no llamar la atención de los vecinos con el potente olor del cannabis en floración. La renovación del aire es indispensable para el buen desarrollo de las plantas.

4. Un aporte extra de CO2 incrementa la producción

Las plantas “respiran” el CO2 ambiental imprescindible para realizar el proceso de la fotosíntesis y transformar los nutrientes en formas asimilables. Durante la etapa de floración, este consumo energético es mucho mayor, pues se está dedicando a formar y engordar gran cantidad de frutos. Se pueden encontrar equipos generadores de CO2 para cultivos en los grow shops especializados.

5. Evita el exceso de nutrientes y la sobrefertilización

La sobrefertilización puede causar daños en las plantas, perjudicando su salud hasta llegar a detener el crecimiento, e incluso la muerte de la planta. Es importante corregir siempre el pH y medir la electroconductividad del agua de riego, para no correr este riesgo.

6. Entutora las ramas con cogollos pesados para que no se doblen

Para ello podéis utilizar tutores o cañas de bambú o plástico, para mantener erguidas todas las ramas y bien orientadas hacia la fuente de luz. Las ramas recibirán más luz, al mismo tiempo que la planta no tendrá que destinar tanta energía a sostener el peso de las ramas y cogollos.

7. Evita la degradación de los terpenos por el calor excesivo

Aunque la marihuana es una planta que ama la luz intensa, cuando se cultiva en interior, debemos asegurarnos de que los focos estén a la suficiente distancia de la copa de las plantas, como para que no provoquen quemaduras. El exceso de calor durante la fase final de floración, degrada los tricomas, terpenos y ceras naturales de la marihuana, dando lugar a la pérdida de aroma y sabor de la cosecha.