La poda es una técnica de cultivo que se utiliza frecuentemente para controlar y guiar el crecimiento de las plantas de marihuana. En esencia, podar consiste en cortar uno o varios brotes de crecimiento a una determinada distancia del ápice, o punta de la rama.

Podar el cannabis puede ser muy útil, cuando necesitamos que nuestras plantas no crezcan demasiado en altura. Pero, en cambio, adquieran un mayor desarrollo de las ramas laterales. 

Bien realizada, la técnica de la poda del cannabis, no tiene porqué suponer una pérdida de cosecha, si no que debemos ser capaces de obtener los mismos o incluso mejores resultados que sin podar.


¿Por qué podar la marihuana?

Al cortar el ápice principal de la marihuana, las auxinas y otras hormonas implicadas en el crecimiento se distribuyen por el resto de ramas secundarias. Con ello se consigue un mayor crecimiento de estas ramas, en detrimento del tallo principal.

En cultivos en terraza o en guerrilla, a veces es necesario controlar el crecimiento en altura de las plantas, para que pasen más desapercibidas a las miradas indiscretas.

Es en estas circunstancias, cuando los cultivadores experimentados, agradecen el descubrimiento de esta antiquísima técnica de cultivo.

Cuando cultivamos en interior en espacios reducidos, la poda del cannabis también resulta de extrema utilidad, por no decir, que es indispensable.

Por ejemplo, en espacios de cultivo pequeños, pero con suficiente altura, se pueden podar las ramas laterales para cultivar más plantas, con menos ramas laterales, pero con un cogollo central más grande.

Esto es así porque al no existir limitación en altura, no corremos el riesgo de que el cogollo quede muy cerca del foco, y se queme por el exceso de calor.

Por el contrario, si cultivamos en un espacio que está limitado en altura, una poda apical del tallo central nos dará plantas menos altas, pero más ramificadas y compactas.


¿Cuándo se puede realizar la poda en el cannabis?

Lo recomendable es realizar la poda a partir de que las plantas han desarrollado el tercer par de hojas, o tercer entrenudo.

Esto suele suceder entre los 20 y 30 días de crecimiento. No es recomendable realizar una poda antes de este momento porque la planta no estará aún preparada para sobrellevar con el mínimo estrés posible, esta situación traumática.

Es muy importante realizar la poda siempre antes del inicio de la floración, para que lasplantas tengan tiempo de asimilar la nueva situación, y puedan disponer de tiempo suficiente para desarrollar las ramas secundarias lo máximo posible.

Después de la poda, las hormonas de crecimiento, como las auxinas, se distribuyen por las zonas secundarias de la planta, dando lugar a un mayor crecimiento de los brotes laterales y de las zonas bajas.


¿Qué tipos de poda hay y cómo se realizan?

La poda del cannabis, junto con el proceso de esquejado, son dos de las técnicas más delicadas, del cultivo avanzado de marihuana. Más tarde o más temprano, todo cultivador que se precie, deberá enfrentarse a estas dos técnicas de cultivo. Podar la marihuana en crecimiento, puede traducirse en una multiplicación de la cosecha obtenida.

La poda en los cultivos de marihuana no es algo nuevo, ni una técnica innovadora que haya surgido en la new age de la cannabicultura. Por el contrario, la poda de las plantas de marihuana en su momento óptimo, debe de formar parte del manual de cultivo cannábico de todo cultivador experto. 

Existen diferentes tipos de poda, pero a grandes rasgos, podemos agruparlas en dos: 

  • Poda del brote principal o meristemo apical.

  • Poda de las ramas secundarias o laterales.

Cuando realizamos la poda del tallo principal, estamos eliminando la guía de crecimiento principal de la planta, por lo que, a partir de este momento, toda la energía, se dedicará a potenciar el desarrollo de los brotes secundarios.

Esto es así, porque a falta de un brote principal, la planta concentra las hormonas de crecimiento en las ramas secundarias.

Por el contrario, si cortamos todas las ramas laterales, conseguiremos plantas con un solo tallo central, con un cogollo o racimo floral impresionante. 

El supercropping, la técnica F.I.M. o la poda de raíces, son otras de las modalidades de la poda en la marihuana, que os ayudarán a multiplicar vuestra producción, a medida que adquirís experiencia como cultivadores.


Precauciones a la hora de podar la marihuana

Un hecho importante a tener en cuenta, a la hora de realizar la poda de nuestras amadas plantas, es que, de cada rama seccionada obtendremos dos nuevos brotes en forma de “Y”.

Esto determinará, el espacio que cada planta requerirá dentro del área de cultivo, una planta a la que hemos eliminado su brote principal, tenderá a crecer mucho más “a lo ancho que en altura”.

Los cortes en la poda, deben realizarse siempre en ángulo de 45 grados, paraevitar en la medida de lo posible, la condensación de humedad sobre la superficie donde se ha producido la herida.

Un exceso de humedad sobre la herida abierta en el tallo puede dar lugar a la aparición de infecciones y hongos, que pueden perjudicar la salud de las plantas. En vuestro grow shop o tienda de cultivo más cercana, podéis conseguir una magnífica pasta selladora para heridas en vegetales.

Utilizar unas tijeras, cutter o bisturí bien limpios y afilados, es fundamental para preservar la salud de las plantas a podar. La higiene en el cultivo de cannabis es otro factor determinante, que marcará la diferencia entre una cosecha mediocre, y una cosecha profesional de calidad gourmet.

En un ambiente sucio, la probabilidad de sufrir un ataque por hongos u otros organismos patógenos, se multiplica exponencialmente, por mil.


El consejo de Weedo

Si os animáis a iniciaros en el mundo de la poda de la marihuana, aún os queda una buena noticia por saber: los brotes obtenidos de cortar las ramas de las plantas durante la poda, pueden ser utilizados para producir esquejes idénticos a la planta madre de la cual proceden.

Esto significa, que si de pronto, descubrís una planta entre 100 que sobresale por encima del resto, bien por su olor, por su vigor o por su producción, podéis conseguir mantener esquejes, o plantas hijas de esa semilla, para futuros cultivos, mediante la técnica de la poda.

“Menos es más”. En el cultivo de marihuana para autoconsumo, casi siempre se acaba cumpliendo esta premisa.

En la mayoría de los casos, un cultivo con menos densidad de plantas, pero mejor atendidas, produce mayor producción de flores y de mayor calidad, que un cultivo con el doble de plantas, pero cuidado sin el arte y la dedicación que la reina marihuana requiere. 

Ni la mejor semilla del mundo,

ni los mejores fertilizantes, ni el mejor sustrato,

ni el mismísimo arcángel San Gabriel,

serán suficientes,

si tu amor por la diosa de las plantas

no está a la altura,

para ser merecedor de disfrutar con desenfreno y fruición

de  su embriagador fruto de la pasión

¡Salud y buenos humos!