En primer lugar, debéis decidir entre los diferentes sistemas y sustratos de cultivo, el que mejor se adapte a vuestras necesidades. Existen multitud de sistemas de cultivo empleados por los cultivadores de cannabis, algunos de ellos son; el hidropónico, aeropónico, cultivo en lana de roca, cultivo orgánico en sustrato, cultivo inorgánico, etc.

Nosotros vamos a centrarnos en el cultivo orgánico en tierra o substrato, por su sencillez y adaptabilidad a los cultivadores de todos los niveles.

Orgánico Vs Inorgánico. La importancia del sustrato

Independientemente del método de cultivo que escojáis, la elección de un buen sustrato será un factor determinante en la calidad y cantidad de la cosecha final.

El cultivo orgánico de marihuana, proporciona cogollos de mejor sabor, aroma y más saludables, además de ser el método más respetuoso con el medio ambiente. Por estos motivos es nuestro sistema de cultivo favorito.

Tan importante como el tipo de luminaria, la calidad de los fertilizantes utilizados o la pericia del cultivador, lo es el elegir un sustrato de cultivo de la mayor calidad a vuestro alcance, si queréis conseguir los mejores resultados. Los sustratos de baja calidad, se compactan con facilidad y no permiten la oxigenación de las raíces, a la vez que dificultan la disponibilidad y absorción de los nutrientes. Por este motivo te recomendamos ser muy cuidadoso a la hora de escoger vuestro sustrato ideal.

Nuestra recomendación, por su calidad y equilibrio perfecto en su composición, es el sustrato orgánico de cultivo Gramomed. Fabricado por la empresa alemana Gramoflor, líder Europeo en el sector de la turba de alta calidad. Se trata de uno de los mejores sustratos comerciales, que podéis encontrar en el mercado, específicamente diseñado para el cultivo de cannabis. Está elaborado con turbas rubias de la mayor calidad, manteniendo una estructura esponjosa y aireada durante todo el ciclo de la planta.

También podéis realizar vuestro propio sustrato de cultivo, utilizando:

  • 2 partes de coco
  • 3 partes de turba rubia
  • 3 partes de perlita
  • 2 partes de humus de lombriz
  • 1 cucharada de dolomita
  • 1 cucharada de sales de epson
  • 1 puñado de cenizas de madera

La elección del macetero

Existen multitud de opciones a la hora de escoger un macetero o contenedor de cultivo en tierra, cada uno de ellos posee unas características para adaptarse a los requerimientos de cada cultivador.

Maceteros redondos: al no poseer esquinas, permiten el mejor desarrollo de la raíz.

Maceteros cuadrados: ofrecen un mejor aprovechamiento del espacio por m2.

Macetas de tela: son biodegradables y ofrecen una máxima aireación del sustrato.

Bolsas de plástico para el cultivo: son las más utilizadas por cultivadores comerciales, por su escaso coste.

A la hora de decidir qué tipo de macetero utilizar, existen diferencias entre el cultivo en interior y en exterior. En el cultivo de cannabis en exterior se suelen emplear maceteros grandes y de color blanco. Esto es porque cuanto mayor sea el tamaño del macetero, mayor será el tamaño y producción de la planta. Se recomienda utilizar contenedores de color blanco en exterior, porque se disminuye la absorción de calor excesivo por la raíz, en los meses más calurosos del año.

Si os decidís por el cultivo indoor, lo más frecuente es utilizar maceteros cuadrados de 7 u 11 litros, para conseguir plantas más compactas y no muy altas. De este modo se pueden cultivar entre 9 y 12 plantas por cada foco.

Primeros cuidados y trasplante

Durante las primeras fases de la etapa de crecimiento, podéis utilizar maceteros pequeños de 1 litro o de 3 litros, para posteriormente, realizar un trasplante a uno de mayor tamaño. De esta forma evitaremos que las plantas se estiren y crezcan demasiado en altura antes de llegar a la floración.

Por lo general, se suelen realizar dos o tres trasplantes durante el ciclo de vida de las plantas.

De 1 a 3 litros durante el crecimiento.

Y de 7 a 11 litros durante las etapas de prefloración y floración.

Algunos cultivadores prefieren utilizar maceteros más grandes, de 15 o 19 litros, para cultivar menos plantas, pero de mayor tamaño, obteniendo una producción similar.

¿Hay que utilizar fertilizante durante los primeros días de crecimiento?

La mayoría de sustratos comerciales, y los elaborados de forma casera, poseen los nutrientes necesarios para las primeras 2 ó 3 semanas de vida de las plantas. Por lo que no será necesario añadir ningún abono o fertilizante para el crecimiento durante las primeras semanas.

Si queréis estimular el desarrollo radicular y dar un empujoncito a vuestras plantas, podéis aplicar algún enraizante a dosis baja, combinado con mezclas de microorganismos, aminoácidos y micorrizas, como Rizomic, Tucan, Vodoo Juice, Tarántula o Root Stimulator, de venta en nuestra grow shop online. Estos suplementos aportan vitaminas y carbohidratos, ayudando a mantener sana la vida de los microorganismos beneficiosos del suelo, y previniendo el ataque de los patógenos.

Por último, recordamos la importancia de los tratamientos preventivos frente al ataque de plagas y hongos patógenos que afectan a la marihuana.

Podemos mantener nuestras plantas sanas y protegidas, aplicando pulverizaciones periódicas de extracto de neem y de ortiga, así como jabón potásico durante toda la fase de crecimiento. Si no realizamos estos tratamientos preventivos, se corre el riesgo de llegar a la etapa de floración con una plaga latente que podría arruinarnos la cosecha. En la fase de floración no es recomendable utilizar ningún producto fitosanitario que dejaría residuos perjudiciales y estropearia el sabor de los cogollos.