Cómo y cuánto regar el cultivo

Weedo | Co-CIO
20/10/2020 | Actualizado: 24/12/2020 20/10/2020
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La frecuencia del riego en el cultivo de cannabis, es una de las preguntas más recurrentes y que más quebraderos de cabeza provoca, a todos los cultivadores que se inician en el mundo de la cannabicultura para autoconsumo.

Como norma general podemos adelantar, que la marihuana es una planta que prefiere ambientes con muchas horas de luz directa, y suficiente agua para no sufrir carencias por estrés hídrico. Al ser una planta de crecimiento muy rápido y vigoroso, el cannabis puede llegar a consumir una gran cantidad de agua de riego, dependiendo de las condiciones climáticas y de cultivo. Si se cultiva en una zona climática muy calurosa o en interior y tenemos una temperatura elevada, las necesidades hídricas de las plantas serán mayores. Es decir, en ambientes calurosos es necesario regar más a menudo, porque el consumo de agua de las plantas es mayor.


Utilizar agua de calidad multiplica la producción de las plantas

El agua es el medio a través del cual los nutrientes son absorbidos por las plantas. Utilizando un sofisticado sistema de raíces, los diferentes elementos son captados y transportados hasta el tallo y las hojas. Este sistema radicular es capaz de adaptarse a condiciones desfavorables y a situaciones de estrés hídrico, pero es tarea del buen cultivador, proporcionar las mejores condiciones posibles, para obtener los mejores resultados.

No solo en el cultivo de cannabis, si no también en todo tipo de cultivos agrícolas, es de sobra conocido que cuanto mayor sea la calidad del agua utilizada, mejor será el desarrollo general de las plantas.

Para controlar exactamente la cantidad de nutrientes que añadimos a la solución de riego, lo más recomendable es utilizar agua obtenida mediante un filtro de osmosis. O en su defecto, agua embotellada con un grado de mineralización lo más bajo posible. De esta forma podremos añadir los nutrientes necesarios en su proporción exacta, utilizando cualquiera de los fertilizantes específicos para cannabis.

El agua corriente o del grifo, en algunas zonas de la península, posee demasiadas sales disueltas, como el sodio (Na) y el cloro (Cl), que no son bien toleradas por la planta de cannabis.


¿Cada cuanto tiempo se deben regar las plantas de cannabis?

Esta es una pregunta, cuya respuesta os la va a dar la observación de vuestras propias plantas. Dependiendo del tipo de sustrato de cultivo empleado, de la temperatura y la humedad ambiental, así como de la genética cultivada, las plantas necesitarán ser regadas con mayor o menor frecuencia.

Los sustratos muy aireados y con una elevada proporción de fibra de coco en su composición, requieren riegos más frecuentes, porque se deshidratan antes. Esto no es un punto negativo, sino a favor, porque las plantas absorben mayor cantidad de nutrientes.

En cambio, los sustratos muy compactos y con escasa aireación y capacidad de intercambio hídrico, mantienen la humedad durante más tiempo, porque las plantas no pueden acceder con la misma facilidad al agua. Utilizando este tipo de sustratos muy compactos, corremos el riesgo de que las raíces no puedan desarrollarse bien ante la dificultad para expandirse y obtener oxígeno del medio.

Por norma general, en un ambiente entre 20 y 25º C. y con una humedad de entre el 45 y 55 %, se necesitará regar las plantas cada 2 ó 3 días.

Si se cultiva en exterior en verano, o si la temperatura de vuestro cultivo de interior es más elevada, y la humedad relativa muy baja. Es posible que las plantas demanden riegos mucho más frecuentes, debido a las condiciones de calor y sequedad ambientales. En estos casos habrá que regar casi a diario o en días alternos.

Otro factor que influye de forma determinante en la frecuencia de los riegos, es el tamaño del macetero en el que se cultivan las plantas. Si cultivamos en macetas de gran tamaño, la humedad del sustrato se mantendrá durante más tiempo, necesitando riegos menos frecuentes que si utilizamos macetas más pequeñas. La observación del propio sustrato te indicará el momento óptimo de regar las plantas. No es conveniente que el sustrato esté completamente empapado durante todo el tiempo, a riesgo de sufrir la aparición de hongos y asfixia radicular por exceso de humedad.

Cuando el sustrato se seque, hasta perder prácticamente el 50 o 60 % de su peso, nos indica que debemos suministrar más agua para hidratarlo. Pero en ningún caso se debe volver a regar cuando el medio de cultivo aún conserva gran parte de la humedad.


¿Qué cantidad de agua emplear en cada riego?

Los manuales de cultivo cannábico recomiendan emplear una cantidad de agua equivalente a 1/3  del volumen del macetero en cada riego. Es decir, si los maceteros utilizados son de 22 litros, se deben emplear 7.3 litros de agua a cada maceta. De esta forma garantizamos que se produzca un drenaje de agua a través del fondo del macetero, que arrastrará gran parte de las sales y el exceso de nutrientes acumulados en el sustrato.

Por otro lado, nos aseguramos de que todo el medio de cultivo se humedezca de forma homogénea, y no queden zonas más secas porque el agua no se ha distribuido bien, al ser insuficiente. La importancia de realizar un buen drenaje es subestimada por muchos cultivadores, pero no podemos obviar el hecho de que los nutrientes suministrados, que no son absorbidos por las plantas, se van acumulando en el suelo, y pueden llegar a provocar problemas por salinidad excesiva y sobrefertilización.

La mejor forma de evitar dicha situación y mantener un sustrato equilibrado, es realizar lavados de raíces frecuentes, mediante el drenaje con el agua de riego.


Weedo consejos

  • Utilizar un difusor, como el de las mangueras de jardinería, ayuda a airear el agua y facilitar su absorción por las raíces. El oxígeno es un vehículo o catalizador que ayuda a que los nutrientes sean captados por el sistema radicular.

  • Para saber cuando es necesario regar las plantas de cannabis, un sencillo truco consiste en palpar el sustrato por encima cavando un agujero de 1 ó 2 centímetros. Si el medio de cultivo está seco a 2 cm de profundidad, es necesario regar las plantas en ese momento.

  • Emplear macetas de corcho o blancas cuando se cultiva en exterior en los meses más calurosos del año, es una forma de proteger a las raíces de la radiación excesiva. El color blanco absorbe menos menos radiación lumínica, y por consiguiente generan menos calor en la zona de las raíces.

  • Informarse de las necesidades hídricas y ambientales de la variedad que vas a cultivar es una buena forma de anticiparse y planificar bien tu cultivo. Dependiendo de la genética de cada planta, y de su origen, cada variedad de semillas de marihuana tiene unos requerimientos de riego diferentes.

Sin más nos despedimos una vez más, deseando que os haya sido de gran utilidad la información recopilada con tanta ilusión en este post. Conseguir clientes bien informados y satisfechos con nuestros productos y asesoramiento especializado, es el principal objetivo que siempre hemos perseguido desde la fundación de Semillas Baratas.

¡Saludos cannábicos y buenos humos de la mejor calidad!

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