Existe un derivado del cannabis, muy popular en algunas regiones de oriente medio, pero al mismo tiempo, muy poco conocido en otras zonas del mundo. Nos referimos al kifi, keef o kif, según la cultura en la que nos encontremos. Diversos nombres, para un mismo producto, pero a veces con diferentes aspectos y presentaciones.

 

Nos referimos al kifi, como ese gran desconocido, porque, a pesar de ser muy consumido, incluso la mayoría de sus adeptos, no saben realmente qué contiene o cómo se elabora. Restos de manicura, flores de marihuana macho, hermafroditas, polen de baja calidad mezclado con cogollos molidos. Existen multitud de diferentes creencias acerca de su composición. Y tal vez, todas ellas tengan una parte de verdad.

Entonces ¿Qué es el kif?

El origen del término kif, se sitúa en la antigua Persia, y significaba bolsa. Se cree que era utilizado para referirse a las glándulas resinosas de las plantas de cannabis, obtenidas mediante procedimientos tradicionales.

Es decir, tamizando la marihuana utilizando una malla fina de tela, para separar la resina de los restos vegetales. A lo largo de la historia, el término kif se ha expandido por todo el mundo, a la misma velocidad que este derivado iba adquiriendo popularidad entre los consumidores de las diferentes culturas que entraron en contacto con el.

Los comerciantes, los inmigrantes, viajeros, los esclavos, o los miembros de los diferentes ejércitos e incluso el clero, fueron los encargados de difundir el kifi por casi todos los rincones del planeta. Su facilidad para producirlo, para transportarlo y almacenarlo durante bastante tiempo, sin perder propiedades, fueron las principales características que facilitaron su rápida difusión.


Elaboración del kifi

El kifi se elabora a partir de los cogollos o los restos de cogollos y hojas resinosas de la marihuana, colocándolos sobre un tamiz, o filtro de tela. El material vegetal es colocado sobre esta tela y se golpea para que las glándulas de resina o tricomas pasen a través de la malla, separándolos de los restos vegetales. Dependiendo de la pericia del que realiza el tamizado y de la calidad de la hierba utilizada, el kifi obtenido será de mayor o menor calidad.

Si la marihuana utilizada es poco resinosa, y el tamizado se realiza durante mucho tiempo y de forma muy agresiva, la proporción de restos vegetales presentes en el kifi será mayor. Por lo que se obtendrá una extracción de menor potencia, debido a que los restos vegetales empleados poseen pocos tricomas y un bajo nivel de THC.

Uno de los métodos más sencillos para obtener vuestro propio kifi en casa, consiste en utilizar un grinder con polinizador. Así cada vez que lo utilices para desmenuzar vuestros cogollos, la parte inferior recogerá los tricomas que atraviesen la malla del grinder. Indudablemente se colarán algunos restos de material vegetal, pero sin duda alguna, este kif o hachís obtenido directamente por vosotros, será más natural y puro que cualquiera que podais conseguir en el mercado negro.

Para procesar cantidades mayores existen ingenios como el Pollinator o las lavadoras para obtener extracciones con agua. Todos ellos se basan en el mismo principio de funcionamiento: hacer pasar las glándulas de resina a través de un tamiz o filtro. Algunos como el pollinator, están diseñados en forma de un cilindro o tambor, en el que se introduce el material vegetal y se hace girar durante un tiempo.

Así los tricomas se van desprendiendo de los restos vegetales y pasando a través del filtro. Estos filtros o mallas deben ser lo suficientemente estrechos para no dejar pasar el material vegetal, pero si las glándulas de resina. Por lo general se suelen usar mallas de entre 75 y 140 micras, utilizándose de mayor a menor medida, para obtener diferentes calidades, dependiendo del diámetro de los poros del tamiz.

Cuanto más fino sea el tamiz utilizado para extraer el kifi, mayor será la calidad del producto obtenido. Por el contrario, cuanto más gruesos sean los agujeros de la malla, mayor cantidad de materia vegetal lo atravesará y se mezclará con el kif. Otra forma de recolectar el preciado kifi, es utilizar botes o cajas con una criba, para envasar los cogollos secos. Estos frascos permiten, que con el paso del tiempo, las glándulas que se desprenden, caigan a un recipiente inferior donde se va acumulando.

Como podéis ver, la calidad del kifi, e incluso su composición, puede variar mucho, dependiendo de su proceso de elaboración. Así que te recomendamos que te animes por ti mismo y aproveches esos restos de cosecha que guardas desde hace tiempo sin saber muy bien qué hacer con ellos. Os podemos asegurar que la calidad del kif obtenido, con un esfuerzo tan pequeño como conseguir un grinder polinizador o unas mallas de extracción, merecerá la pena.

No lo pienses más y decídete a elaborar tu propio kifi en casa con los restos de cosecha que te sobran. En nuestra tienda online, podéis encontrar, como siempre, una gran selección de los mejores grinders y herramientas para extracciones del mercado cannábico.

 

¡Salud y buenos humos!