Tras un periodo de mínimo una semana de secado, la cual dependerá realmente de las condiciones climatológicas, llega un periodo de post-cosecha difícil de definir en el tiempo, ya que se seca a un ritmo menor que el del secado, para luego conservarse, aunque seguirá habiendo un contacto de la marihuana con el medio ambiente.

Jugando con estos dos conceptos, de terminar de secar y de una buena conservación, se mantendrá la hierba aproximadamente durante un mes, en un proceso en el que solemos impacientarnos pero es importantísimo a la hora de obtener una marihuana de alta calidad.

Realmente el curado, podría definirse como la fase final de un buen secado, en la que se termina de eliminar completamente el sobrante de agua del interior del cogollo, se degradan los pigmentos y se termina de hacer la transformación de THC-A a THC para dejar la marihuana lista y en sus mejores condiciones para un proceso de conservación.

En principio un buen curado debería de cumplir las siguientes premisas:

  1.  Terminar el secado: Finalizar de manera lenta y precisa el secado de la parte interna del cogollo, para tener las mejores condiciones de conservación y evitar la posibilidad de pudriciones y hongos en el envasado final, siendo esto muy importante si hemos obtenido flores de gran calibre. Un óptimo grado de humedad es importantísimo a la hora de la combustión, no debiendo estar húmedo. pero tampoco excesivamente seco, esto genera un cogollo quebradizo y que se transforma en polvo, entonces la temperatura de combustión se eleva y “rasca” innecesariamente. Este detalle es fácil de corregir con una buena gestión del curado.

  2.  Realzar las cualidades organolépticas: Este proceso ocurre ya que durante el curado termina la degradación de pigmentos como la clorofila, cuya desaparición influye positivamente en la calidad de la fumada, volviéndose la hierba más suave de fumar y mucho más aromática y sabrosa. Los cogollos terminan de perder ese olor a ¨verde¨, marcando sus aromas y cualidades propias. Una marihuana mal curada, sobre todo con prisas, nos dará un humo mucho más denso y desagradable, que rasca y provoca tos.

  3. Potenciar sus características químicas: Durante el curado, se producen las transformaciones necesarias para que Así por ejemplo, el thc-a (forma ácida tetrahidrocannabinólico de moléculas que pasan a formas activas.) en una descarboxilación progresiva se va transformando en THC (forma neutra), que es su forma activa. De la misma manera ocurre con otros cannabinoides como el CBD, que también tiene que transformarse de su forma ácida CBD-A.

    Durante el curado, habrá que tratar de evitar también las condiciones de degradación del material, pues el potencial químico de terpenos y cannabinoides producido durante el cultivo, lo podríamos perder en el curado. Al igual que en el secado, hay que evitar la luz, el calor y la alta humedad; si bien en el curado al estar el cogollo “casi envasado” hay mucho menos contacto con el aire y hay menos degradación por oxidación.


¿Cómo se realiza el curado?

Una vez tomadas las plantas del secadero, se procederá a separar los tallos de las flores. Una vez listos los cogollos se envasan sin apretar en recipientes o cajas que normalmente serán de plástico, metálicos, de cristal o madera. Si reciclamos envases, conviene tener cuidado con eliminar todos los olores antes de meter la marihuana, porque puede estropear mucho su sabor y calidad.

Estos recipientes se irán abriendo para dejar “respirar” la marihuana, que vaya perdiendo la humedad y renovando el aire para la descarboxilación. Los recipientes se abrirán con mayor o menor frecuencia dependiendo de la época del año y de la localización geográfica. Lo más normal, sería abrir los botes diariamente unos minutos al mediodía, para que el aire que entre este más seco.

Pero imaginemos que hemos cosechado unas automáticas en pleno verano, en este caso, lo ideal sería abrir incluso de noche, para evitar un secado rápido y excesivo de los cogollos.

De modo contrario, si estamos en una temporada de lluvias, seguramente debamos de buscar un rincón en casa, donde con la ayuda de un deshumidificador podamos tener un ambiente lo suficientemente seco como para hacer el curado, o por lo menos para poder ventilar un poco la hierba.

Si dejamos entrar humedad en los botes, podemos tener problemas de pudrición y aparición de moho, echando por tierra todo el trabajo realizado durante el cultivo.

Habrá que ir por tanto jugando con estas aperturas del bote en los momentos más adecuados para llegar a la última fase de conservación en el grado óptimo de humedad.

Existen en el mercado diferentes alternativas en envases de plástico, como Tight-Vac, que es un bote de conservación hermético con válvula de cierre estanco. También en plástico tienes las cajas de vacío Secret smoke, ideales para curado y conservación al vacío.

Y para los más sibaritas, la mejor solución es lo natural, sobre todo el uso de maderas nobles, como es el caso de las cajas 00 Box, que cuentan con detalles como el higrómetro para tener controlada la humedad en todo memento; o su malla, por la que recogeremos todas las “lágrimas”de resina que derramen nuestras flores durante su estancia en la caja.

Cuando abramos los botes, debemos de prestar especial atención a los cogollos de las zonas bajas, donde hay peor ventilación, procediendo a vaciar el bote completamente si es necesario ventilar mejor, incluso invirtiendo la posición de los cogollos, poniendo en el fondo los que estaban antes en superficie y por tanto más secos.

El curado debe de durar aproximadamente un mes para que todo lo que tiene que pasar pase, así que armate de paciencia y dale la importancia que tiene, pues puedes convertir en paja la mejor hierba o bien mejorar mucho la calidad de algo que te parecía paja… Recuerda siempre que una buena marihuana necesita de un curado pata negra... Salud y buenos humos. Doctor De Mente